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| Historia
del calendario
Desde
los calendarios de los
ciclos lunares hasta
los calendarios solares. |
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Información
General
Los calendarios son instrumentos de medida
de tiempo en los que aparecen señalados
años, meses y días. A pesar
de la aparente sencillez de la estructura
del calendario, existe una considerable complejidad
a la hora de explicar el origen de su funcionamiento
y el motivo de esta estructura. Hechos tan
comunes como el cambio anual de la hora de
verano no terminan de ser comprendidos.
Todos conocemos el calendario y lo usamos
como guía de nuestro tiempo en el día
a día, sin conocer su naturaleza como
tantos otros objetos cotidianos nos limitamos
a usarlo sin preguntarnos acerca de sus orígenes.
Desde tiempos ancestrales se ha buscado el
control del tiempo con el inicial objeto de
conocer las épocas de caza y recolecta
de los frutos.
Más tarde se buscaba la adaptación
del tiempo a los actos religiosos o actos
civiles. . En la actualidad los calendarios
son guías de festividades, santorales,
efemérides históricas o culturales.
Incluso nos permite tener referencias astronómicas
como las fases de la luna, eclipses, mareas
y del mismo modo podemos encontrar referencias
astrológicas como los signos del zodíaco
o las conjunciones planetarias. Inevitablemente
el estudio del tiempo nos lleva a tener en
cuenta el hecho del espacio.
Es decir, cuando en un lugar del planeta es
verano, en otro es invierno y de la misma
manera sucede con el día y la noche.
Por este motivo algunos calendarios sólo
sirven como referencia de una latitud geográfica
en concreto.
El estudio del tiempo dentro del contexto
de la historia puede tomar dos vertientes;
la filosófica, que trata de definir
el tiempo y la científica, que comienza
a medir el tiempo teniendo en cuenta que se
trata de una magnitud física de medida.
Como base fundamental para la contabilidad
de los días se emplea el hecho de que
el sol sale todos los días. Este hecho
nos da una primera referencia de medida.
Estos días se ordenarán después
teniendo en cuenta el ciclo lunar (mensual)
o el ciclo solar (anual), este ordenamiento
inicial ha dado lugar al establecimiento de
los calendarios. Teniendo en cuenta: la salida
y puesta del sol, el movimiento de la luna
en sus distintas fases y los ciclos de calor
y frío, nuestro calendario tendrá
días meses y años.
La ordenación de estas medidas presenta
dificultades, ya que los ciclos empleados
no son exactos, cada mes no supone un número
entero y fijo de días, ni el año
un número completo de lunaciones ni
de días.
El número ideal de días del
año sería de 360, que coincidiría
con los 360 grados de la esfera debido a la
influencia sexagesimal de los babilonios que
tenían como base de numeración
el 60, esto supondría que el ciclo
lunar tuviese 30 días y que al cabo
de doce meses, es decir 360 días se
cumpliese ell ciclo anual del sol.
Si la reunión de los días se
hace basándose en las fases de la luna,
serán calendarios lunares; sin embargo
aquellos basados en los ciclos solares serán
calendarios solares y por último si
se tienen en cuenta ambas cosas los calendarios
serán lunisolares.
Partiendo de esta premisa se analizarán
los diferentes calendarios de las diferentes
civilizaciones que nos señalan el paso
de los días. Como conclusión,
un calendario no es más que una medida
ordenada de los días en ciclos mensuales
o anuales.
Nuevas
aportaciones científicas al calendario
actual
Desde 1972 se mide el tiempo Universal coordinado,
guiado por las oscilaciones a nivel atómico
de un metal llamado cesio. En 1967 se determinó
que la media del movimiento atómico
del cesio era de unos nueve millones de oscilaciones
por segundo. Esta es la medida actual oficial
del tiempo universal reemplazando a la medida
antigua que basaba sus cálculos
en la rotación y órbita de la
tierra.
Oficialmente el año trópico
es el tiempo que tarda la tierra en dar la
vuelta alrededor del sol, siendo el punto
de partida y llegado el equinoccio vernal,
que varía año tras año
ya que la rotación de la tierra disminuye
con el paso del tiempo y a otros movimientos
planetarios.
Nuestro calendario depende de la medida del
tiempo que transcurre entre dos equinoccios
de marzo.
Aun siguen existiendo pequeñas imperfecciones
en nuestro calendario como que los días
de la semana cambian cada año y cada
año empieza al día siguiente
del año anterior o dos días
después si es un años bisiesto.
Este desajuste del año bisiesto lleva
a un ciclo que se repite cada veintiocho años.
El calendario gregoriano sigue siendo inexacto
ya que el año va 25 minutos y 96 segundos
por delante del año verdadero, Lo que
lleva a un error acumulado de dos horas, 59
minutos y doce segundos.
Existen nuevas ideas de mejoras como por ejemplo
crear un calendario de trece meses de 28 días,
con uno o dos días extras.
En los últimos años se ha intentado
arreglar estos defectos de nuestro calendario
sin llegar a un acuerdo de opiniones.
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